miércoles, 7 de enero de 2009

ENSAYO QUE NO ES UN ENSAYO, SOBRE EL ENSAYO DE SARAMAGO QUE NO ES UN ENSAYO DE LA LUCIDEZ



Por Juan Pablo Muñoz P.
3 de julio de 2008

La desesperanza como único camino de esperanza

El mejor y primer recuerdo que tengo de unas votaciones es el de un niño gritando por una ventana: ¡Barco! ¡Barco! A mis cinco años gritar era, más que un derecho, un deber, y sentado en el alerón de una ventana de pueblo, sin saber por qué gritaba a boca llena el apellido de un candidato a la presidencia de la república. No es muy diferente a lo que pasa regularmente en este país con los electores que sin saber, o haciéndose los que no saben, o viceversa, ponen el poder en manos de barbaros que parece que hablaran en nuestro idioma pero que apenas se les presenta la oportunidad, desmontan el espejismo y empiezan con sus lenguas de fuego a contradecir y a negar lo que antes prometieron.

La consecuencia ya la conocemos: Colombia. Pronúncielo para que vea qué es lo primero que se le viene a la cabeza. (Le dan ganas a uno de buscarse otra nacionalidad, así como hizo el escritor ese que, incluso con el apoyo de Alfaguara para exorcizar todos sus demonios, no ha podido, aquí sigue machacando sobre lo mismo). Pero escapar a otras latitudes no es la solución, el problema es en toda Latinoamérica, y más allá también, el problema es global, en fin, para ser consecuente con Vallejo, digamos que el problema es la naturaleza del hombre.
Sonaría reiterativo hablar de corrupción en el poder político, económico, intelectual, eclesial, sino fuera porque va en aumento, o sea que se estaría hablando de algo diferente: quien lo creyera, es posible ser peor. Y en eso, la clase política de nuestro país se gradúa con honores.

Tengo que hacer mucho esfuerzo para traer a mi mente un recuerdo afable, que no sea pueril, de una campaña y un buen desenlace de ella, después de obtener el objetivo del escaño por supuesto. Es que mientras el poder no esté en manos de un desinteresado ente que se aleje de subjetividades personales, no tendremos la redistribución económica y la disminución de las desigualdades sociales que podrían solucionar muchos de los problemas que aquejan esta sociedad.

¿Que tipo de ente? No lo sé, toda masa es irracional y por ende necesita una cabeza visible a quien seguir, y esta será naturalmente subjetiva. Para ese caso un grupo de niños como el que gritaba en la ventana, por que para lo que tenemos ahora cualquier cosa es mejor. Y sería divertido. Aunque yo ahora también me divierto, ya no veo telenovelas sino noticieros, las actuaciones me resultan más elaboradas, menos sobreactuadas. Y es que los protagonistas de ahora han tenido mucha escuela: “Cinco mil años de ridículas palabras”, como ya lo he dicho antes.

Entonces la solución está en la irracionalidad, el caos que pronostica la filosofía post moderna hará que las estructuras de poder colapsen y que las Rémoras se turnen la franja tricolor y un día por pura casualidad sea un desinteresado quien ocupe la mesa presidencial para que termine de roer el cuesco. (Aunque un desinteresado por allá iniciando el siglo pasado, poeta, tuvo su turno y entregó a Panamá), es que la solución idealista que propone Saramago tampoco promete mucho. Nuestros pueblos reprimidos sin educación y guiados por ciegos están muy lejos de generar una conciencia colectiva que nos alejen de los intereses particulares, en ese caso entonces, tal vez la solución esté en la desesperanza, unirse al enemigo y esperar que flaqueé para asestarle el golpe.

El voto en blanco no es más que otro espejismo de dignidad el cual no todos los individuos ven.

Entonces al parecer es un asunto de dignidad. La principal meta del hombre del tercer mundo es tener un espacio para desarrollar y construir su dignidad y a partir de ésta construir espacios políticos colectivos, públicos, que permitan la equidad de las clases sociales, sin desconocer la diversidad cultural ni el derecho a lo particular. Particular desde el respeto a la diferencia, no a la exclusividad de derechos.

Y antes de que los hombres oprimidos se llenen de orgullo y valor, ¿que hacemos con el hambre y la miseria mundial, la destrucción de sus culturas y la devastación ambiental? No se puede esperar la emergencia de un poder político colectivo, público, basándose en la esperanza de un impulso masivo de dignidad, es vergonzante el solo hecho de pensarlo. No se trata de asuntos morales, la política es amoral.

Si nos pusiéramos a hablar de dignidad tendríamos más bien que decir, que la necesidad mas próxima refiriéndose a dignidad, es la de asumir con dignidad el acontecimiento violento al cual esta siendo sometido el mundo.

La aceptación, por parte de los países tercermundistas, del momento histórico por el cual se pasa actualmente, mitigaría la culpa por no conseguir resultados, de quienes están en condiciones de ofrecer resistencia a la opresión. Por una parte, y por otra, la resignación de los pueblos dominados reduciría su frustración. Quizás esta sería la única forma de conseguir, forzada por las circunstancias, que algún tipo de resistencia lograra su cometido. Es una especie de auto engaño que puede generar resultados favorables.

Es un hecho que las cosas están mal y que se pondrán peor, (para seguir siendo consecuentes con la generación que crecimos leyendo a Vallejo), el mal inevitable de la globalización solo será detenido por si mismo cuando la civilización dominante haya eliminado las demás y como consecuencia, por conflictos de poder, se enfrente a si misma. La única opción que le queda al tercer mundo es ser espectador pasivo (para no ser destruido en su totalidad) de cómo un fenómeno destructivo se da fin a si mismo.

Nos queda pues la tarea de impulsar el capitalismo y fomentar la globalización, mientras mas rápido bebe el pícaro, mas rápido se emborracha, al mal trago darle apuro.

Pasan a un segundo plano entonces las luchas por acabar con las hambrunas en el África, la represión en el Medio Oriente, la monopolización de la economía mundial y la carrera armamentista, que a final de cuentas, terminará sirviendo al propósito de las Rémoras. Serán éstas, quienes desde las cenizas del tercer mundo, se levanten para recoger las sobras de la mesa del gigante muerto.

P.D. (o fe de erratas) si después de leer esto usted se esta rascando la cabeza indignado por el derrotismo que propone éste artículo, entonces significa que todavía tenemos esperanza.

XII FORO EDUCATIVO DEPARTAMENTAL SEPTIEMBRE 29 Y 30 2008, EVALUAR PARA POTENCIAR, INCLUIR Y MEJORAR

REALIZADO POR LA SECRETARIA DE EDUCACIÓN PARA LA CULTURA

Por Juan Pablo Muñoz P.
rafaelusman@hotmail.com
2 de octubre de 2008

Para el secretario de Educación Departamental Humberto Díez Villa, este foro dará a los docentes del departamento de Antioquia, la posibilidad de analizar y controvertir sobre uno de los temas más sensibles de la educación: La Evaluación.

Díez Villa plantea a los docentes una pregunta inicial desde la cual partir en el proceso de análisis del tema: “¿Cómo llevar a cabo la evaluación sin herir las sensibilidades de los estudiantes?

Las posibles respuestas pueden estar en las propuestas de uno de los ponentes del foro, francisco Cajiao, ex secretario de educación de Bogotá y actualmente asesor del Ministerio de Educación en procesos de evaluación, dice que principalmente existe la necesidad de homogenizar un lenguaje común en el cual se unifiquen conceptos. El hecho de que muchos docentes estén sujetos exclusivamente a la solución de problemas enfocados desde la norma y no pongan sus esfuerzos en asuntos más reales como los problemas que surgen en el aula, es indicio de que hace falta concretar puntos de vista comunes para la solución de estos. La atención debería entonces, centrarse en asuntos más prácticos.

Cajiao trae a discusión el debate de la falta de autonomía por parte de las instituciones educativas en el país; para buscar satisfacer las necesidades específicas de cada institución, es pertinente que cada una de ellas se apropie de sus particularidades.

Para ello, Francisco Cajiao propone una especie de re- educación para los maestros, en la cual se concentren las actividades en un trabajo colectivo local.

Cajiao da una serie de pautas que pueden ser el inicio de un proceso de re- educación viable para los docentes.
La promoción escolar debe ser por ciclos y no por años.
Hay que re evaluar el número de asignaturas.
Hay que elaborar un currículo racional de acuerdo al contexto.

De esta manera sería más sencillo concluir una forma práctica, y lo más importante, concertada, de hacer la evaluación a los estudiantes.

Jaime Alberto Cardona, Presidente de la Unión Sindical de Directivos Docentes del Departamento de Antioquia, coincidió con algunas apreciaciones del asesor ministerial, y recalcó, que además esa capacitación a docentes debe ir dirigida a una nueva metodología, e incluso, es posible pensar en otras pedagogías.

“El papel aguanta todo”, fue el comentario de la profesora Silvia Londoño de la I.E. Emiliano García del municipio de Girardota. Es que según ella, en estos foros se dicen cosas que apuntan a la educación ideal, pero que en la realidad, el porcentaje de quienes aplican estas nuevas tendencias pedagógicas es muy bajo.

Sin embargo, es muy paradójico escuchar este tipo de apreciaciones, cuando se encuentra todavía en los discursos de los maestros rezagos de arcaísmos en los cuales se asoma un dejo de pensamientos anticuados, en los que no se permite la interacción de los estudiantes en las tomas de decisiones.

Los maestros limitados por la norma y pegados a viejos cuadernillos de manuales de convivencia no se han extinguido aun, o por lo menos esa es la conclusión que se puede sacar después de escuchar las discusiones planteadas en la mesa de debate de los personeros de los colegios de Antioquia.

Liseth Urrego es la personera estudiantil de la I.E. San Juan Bosco del municipio de Caicedo, ella afirma que los maestros de su institución están implementando nuevas metodologías a la hora de evaluar a los estudiantes. El debate y la metodología de seminario es una buena técnica de evaluar, según dice ella.

Otro caso similar plantea Santiago Fernández, personero de la I.E. Pedro Luis Álvarez del municipio de Caldas, él dice que mas o menos en un veinte por ciento se está tratando, por parte de profesores, que particularmente son de edades jóvenes, de hacer de las evaluaciones estadios diferentes a situaciones frustrantes donde los estudiantes se limitan a repetir formulas y conceptos aprendidos de memoria.

Estos son dos casos encontrados entre un grupo de aproximadamente cincuenta personeros estudiantiles, donde el resto hizo lo único que les queda siempre al alcance cuando se les hacen preguntas como: ¿cómo les gustaría ser evaluados?

La respuesta es simple: reprochar. Algo tan natural y permisible en una edad en la cual no te quedan muchas opciones que digamos.

Que los profesores son tiranos, que no permiten entablar discusiones con fines constructivos y que los “profes” tienen un arma detrás de la cual esconderse: La Norma.

Ojala que este foro nos plantee una posibilidad de enfrentarnos a una auto crítica constructiva y que dejemos el miedo a lo desconocido y no dejemos los discursos del Secretario de Educación y sus invitados en boletines y artículos de prensa.

HIPERTROPICO




X jUAn p@bL0 Wnu02
agosto de 2008



Hipertrópico es un grupo de investigación con una visión transdisciplinar en el cual se investiga la relación y la convergencia entre las artes y la tecnología.

En sus inicios hace poco menos de un año, este colectivo artístico se traza el objetivo de trabajar imágenes de contenido social que reflexionen desde posibilidades tecnológicas las diferentes problemáticas sociales del entorno. Su premisa: reflexionar las relaciones tecnológicas con el arte pensando en las potencialidades del medio.

La idea de crear este grupo nace en el marco del Salón Regional de Artistas, donde las facultades de arte de la ciudad fueron invitadas a las exposiciones alternativas y que por su gran afluencia no hubo espacios suficientes para todas las exposiciones. Es así como se pensó en la posibilidad de hacer una galería virtual, dentro del Salón Regional de Artistas, en la cual mostrar trabajos interactivos realizados con programas digitales.

Paralelamente a esta naciente idea, Hipertropico llevó a cabo una propuesta interdisciplinaria con el grupo GPAR de la facultad de ingeniería de la Universidad de Antioquia, y participaron entonces en el Salón Regional de Artistas con una exposición alterna de pagina Web, trabajos interactivos e imagen fija. También se hizo una muestra física en la galería Casa Imago.

Esta primera idea tuvo como dirección la confluencia entre arte y ciudad y participaron artistas de imagen digital, multimedia, video, e imagen fija con génesis digital.

Como consecuencia de este proceso y con una metodología de trabajo en evolución, se consolida el grupo de investigación Hipertropico, este es avalado en febrero de este año por la Facultad de Artes de la U. de A.

Isabel Restrepo es docente del departamento de Artes Visuales de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia y es la coordinadora de este grupo de investigación que esta conformado por 21 jóvenes. Tienen dos líneas temáticas de investigación; el software libre con calidad comparable a fotoshop y en la cual se hacen exhibiciones virtuales referentes a temáticas ecológicas. El objetivo es mantener una reflexión alrededor de la ecología y generar un dialogo con personas interesadas en este tema.

La otra línea de investigación está dirigida hacía la realidad aumentada. En este momento el proyecto tiene en repertorio, como resultado del proceso de investigación una obra de representación escénica: Performance en transito. Este performance es un espacio que posibilita la interacción con el público a partir de reflexiones interdisciplinarias; teatro, música, ingeniería de sonido (todo un montaje interactivo, como dice Isabel Restrepo). Esta estrategia artística posibilita que el público pueda interactuar con una reflexión relacionada con la problemática de la accidentalidad de las motocicletas en la ciudad.
En este momento Hipertropico está haciendo una convocatoria en la cual buscan abrir la participación y el dialogo por fuera de la facultad, la idea es expandir un espacio en el cual se pueda pensar la ecología a nivel contemporáneo, esto implica pensar la pluralidad y la diferencia del imaginario de los artistas. La necesidad es entonces reflexionar la ecología para la complementariedad de las visiones del otro, la mirada de los creadores desde muchas perspectivas, enriquecerse con miradas distintas.

Para el ganador de esta convocatoria hay un premio $500.000 pesos. La recepción de trabajos es por correo electrónico para garantizar la participación de artistas de otras ciudades. La convocatoria esta dirigida a estudiantes de artes visuales, artistas, diseñad gráficos, de imagen digital o imagen grafica.

La temática esta dirigida a conceptos contemporáneos de la relacion con el entorno, una manera distinta de mirar el mundo que nos rodea.

Hipertropico es un producto cultural con pertinencia local, según su coordinadora Isabel Restrepo, hay buena recepción por parte del público en general al tratarse de un proyecto de carácter transdisciplinar. “el proceso de recepción y aceptación ha sido gratificante, no hemos tenido restricciones por parte de los puristas del Arte”

Isabel concluye diciendonos que esta propuesta no es una negación a los otros géneros artisticos, dice que “más bien una nueva posibilidad que se abre, que permite reflexionar lo tecnológico en el Arte”.

Verdad y reparación sin cortapisas exigen víctimas

El Gobierno lesiona la Ley de víctimas y las organizaciones sociales y la oposición anuncian medidas para evitar que se les desconozcan sus derechos y terminen revictimizadas.

Por Juan Pablo Muñoz P.
rafaelusman@hotmail.com
22 de noviembre de 2008

Liliana Uribe es abogada de la Corporación Jurídica Libertad, organización que trabaja en pos de los derechos de las víctimas del conflicto armado en el país, en especial con las de los crímenes de Estado.
Para ella, el hecho de que el Gobierno haya conseguido modificar el proyecto de ley de víctimas que en la actualidad está en debates en el Congreso de la República, proyecto que pretendía ampliar la aplicación de la Ley 975 o de Justicia y Paz a favor de quienes sufren como consecuencia del conflicto armado, es una gran derrota, debido a que, para las personas afectadas, era la única esperanza de que de alguna manera se llevara a cabo una reparación verdadera.
A juicio de Uribe, la justicia y la reparación que incorpora la Ley de Justicia y Paz es algo así como un eufemismo, un placebo y; en el mejor de los casos, un asunto simbólico.
Hasta el momento, después de tres años de empezado el proceso con los postulados a la norma, la mayoría miembros de las desmovilizadas Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), que podría culminar para las víctimas con un incidente de reparación, después del juicio; el avance de las versiones libres de confesión de los implicados ha sido poco.
La Ley de Víctimas pretendía agilizar el proceso, al hacer énfasis en que la reparación, propuesta en la Ley 975, no puede ser solo un asunto de dinero sino que debe ser algo de carácter integral: salud, vivienda, educación, seguridad y atención sicosocial.
Esta reforma al proyecto de Ley de Víctimas no solo ignora una reparación integral sino que establece unos topes en los montos de dinero; es decir, resulta más lesiva.
Quizás el golpe más fuerte que dio la bancada uribista con las modificaciones que incorporó a la discutida norma es que no se incluya a los agentes estatales como victimarios sino existe de antemano una sentencia condenatoria.
La abogada Uribe dice que esta característica aleja la posibilidad de reparación, al tener en cuanta que estos procesos de denuncia en el proceso de Justicia y Paz tienen un plazo de dos años antes de prescribir.
Subraya que es utópico pensar que una sentencia condenatoria saldrá antes de ese tiempo; tomando como ejemplo que en el proceso con los desmovilizados de las autodefensas ya lleva tres años y solo en la primera etapa: las versiones libres.
Al mirar desde esta perspectiva, la derrota es grande. Se veían mejor las cosas antes de proponer la Ley de Víctimas. Incluso el partido Liberal, ponente de la norma, está pensando en retirar la propuesta del Congreso, pues con las reformas que sobre ella consiguió el Gobierno, las víctimas quedan peor.
Para Amparo Mejía, representante legal de la línea fundadora de Las Madres de La Candelaria, esto no es más que una revictimización que sufren por parte del Estado colombiano. “Es una falta de respeto”, dice desconcertada.
Mejía dice además que retirar el proyecto del Congreso es darse por vencidos, por lo que ella y las personas y organizaciones de la mesa con quien han estado trabajando por los derechos de las víctimas, buscarán un mecanismo legal para echar atrás la lesiva modificación.
Con un plantón especial frente a la administración municipal, un llamado al respeto y un amplio lobby político, quieren salvar el proyecto como se discutió en principio.

lunes, 9 de junio de 2008

La función de Álvaro Sierra no terminó

Álvaro Ernesto Sierra Eljach, actor y dramaturgo antioqueño (nacido en Popayán), murió en una función en Trujillo, Perú.
Residía y estudiaba en Buenos Aires, Argentina desde hace dos años.
Aldemar bajó y se paró en uno de sus hombros como si nada pasara. Los espectadores miraron asombrados, pero la función continuó. Cuando la obra, Plaza de la Victoria, se acabó, Álvaro lo miró y no le quedó otra opción que llevárselo a su casa. Así nació la amistad con el lorito Aldemar. Desde ahí por más de una semana, Álvaro se encargó de pasearlo por las calles de su barrio, Belgrano, en Buenos Aires, y de darle la comida y ponerlo a jugar con Pancho, un pingüino de peluche. La amistad se estaba volviendo más fuerte y el apartamento ya parecía parte del paisaje del loro. Pero en uno de los paseos, Álvaro lo subió en una rama y Aldemar levantó vuelo. Se perdió entre los árboles del parque de repente. Así como llegó. 'Se fue parce, no sé qué le paso', dijo después de la partida de su nuevo amigo. Álvaro Sierra Eljach, actor, dramaturgo, director, llegó hace un par de años a Buenos Aires para estudiar y seguir con su carrera en el teatro. Después de los primeros meses de adaptación, en los que incluso, como solía contar, tuvo que vivir en la buhardilla de un pequeño teatro en la calle Corrientes, se amoldó a la capital argentina con facilidad. Por eso era común que hablara de ir a ver a Vélez Sarsfield, tomar una cerveza en Bellagamba, almorzar en Abasto o montar en bicicleta por Palermo. Ese trasegar por las calles porteñas lo llevó a conocer muy bien las rutas de los colectivos, los restaurantes y los mejores lugares para pasar un buen rato. De a poco se enamoró de Buenos Aires. Sus estudios de improvisación escénica, clown, entrenamiento corporal y juegos teatrales, entre otros, lo llevaron a participar en diferentes obras como actor y director. Así fue como en noviembre y diciembre del año pasado dirigió con gran éxito la obra Cámara lenta en el Teatro Vera Vera, que llenó su sala durante cuatro funciones. Durante 2008 se presentó con Plaza de la Victoria en parques y plazas en una obra llevada a los diferentes barrios por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Allí, en una función en San Telmo, fue donde conoció a Aldemar. El viajeLos primeros días de mayo se le vio entusiasmado, como recuerdan sus amigos y compañeros de apartamento, Francisco Hoyos y Felipe Vernaza. 'Comentó que se iba a presentar en Perú, en un festival para niños. Eso lo tenía muy motivado'. El 16 de mayo pasado, un día antes de cumplir 28 años, junto a sus compañeros del Grupo Peladilla, viajó de Buenos Aires a Trujillo (Perú) para presentar la creación colectiva El Fantasma, en el XXVII Festival Internacional de Teatro para Niños. Después del desfile inaugural, en el que las compañías de teatro recorrieron las calles de Trujillo, Álvaro comenzó a vivir plenamente el festival. Hizo amigos y junto a sus compañeros se preparó para la función, que sería el domingo 18, pasadas las cinco de la tarde. Mientras actuaba en el teatro Municipal de Trujillo, en una escena en que tenía la cabeza tapada con una especie de carpa, Álvaro dio un mal paso y cayó por la parte trasera del escenario. Fue asistido y llevado a un hospital. Debido a la gravedad de las heridas en su cabeza fue internado de urgencia en una unidad de cuidados intensivos. Apenas se supo de su accidente una cadena de correos por Facebook mantuvo al tanto de los acontecimientos a sus amigos y seres queridos. Su madre Matilde Eljach viajó desde Popayán, de donde era oriundo, para acompañarlo. Con el pasar de los días los mensajes crecieron y los votos por una pronta recuperación llegaron desde distintos lugares del mundo. Cinco días después de su última función, el viernes 23 de mayo, tras recibir diferentes cuidados médicos, Álvaro Sierra Eljach falleció en el Hospital Regional de Trujillo. Sus cenizas fueron llevadas a Popayán y en la iglesia de La Ermita se celebraron sus honras fúnebres. En Buenos Aires y Medellín también sus amigos y seres queridos ofrecieron misas en su memoria. El martes 3 de Junio, a las siete de la noche, en el Ateneo Porfirio Barba Jacob, en las Torres de Bomboná, se le rendirá un homenaje por parte de sus amigos del grupo de teatro De Ambulantes, del que fue cofundador. Ahí, sobre las tablas, seguro se recordará su alegría y esas ganas de vivir siempre de manera intensa que tenía. Será un momento para el recuerdo del actor, del director y del amigo. El que un día dejó de andar las calles de Popayán, Medellín y Buenos Aires para, tal vez, con su sonrisa seguir el vuelo de su amigo Aldemar.

Las tablas fueron su hábitat por muchos años, Alvaro Sierra Eljach participó, como actor o director, en obras como Contratiempo, La malasangre, El amante, La farsa del pastel y la tarta, Acera Derecha, Hambre, Cada vez que ladran los perros, Guiñapo y Pelaplátano, La Penúltima Cena, Antígona o los cadáveres de sus hermanos, De dos amores, Juernes, El Visitante, El restaurante, Turbulencias, Barbie, la princesa Rapunzel y Acompañados, cuando el Amor duele, entre otras. Escribió la obra Tribuna Capuleto, que llevó a escena el grupo De Ambulantes, del cual fue cofundador y donde escribió casi la totalidad de las obras que el grupo montó durante el tiempo que allí permaneció Alvaro Sierra, en los últimos meses actuaba en Plaza de la victoria y El Fantasma. Juan Pablo Ricaurte, de revista A Teatro, dice que 'de la nueva camada' era uno de los llamados a hacer relevo generacional en el sector teatral y celebra la dramaturgia de Tribuna Capuleto, cuyo montaje de De Ambulantes ha tenido dos temporadas exitosas en el Ateneo Porfirio Barba Jacob.

jueves, 1 de mayo de 2008

ROMEO DEAMBULANDO EN LA TRIBUNA

Por Juan Pablo Muñoz P.
Noviembre de 2007
(la entrevista fue hecha en Junio de 2008)

Lo bueno del suicidio es que no se puede repetir

Me topé con el actor de Teatro Héctor Gómez, Romeo, en Tribuna Capuleto, otra de tantas versiones de Romeo y Julieta de Shakespeare, esta vez, y como quizás diría un purista del Teatro Isabelino: profanado por el grupo de teatro Deambulantes. Aún sabiendo que yo había ido al estreno de la obra en el cierre del IX Festival de Teatro Colombiano Ciudad de Medellín, me preguntó: “¿La vas a volver a ver?” y lo primero que se me ocurrió decirle, a propósito del sublime final de la obra original, modificado en esta versión por el director, fue: “Lo bueno del suicidio es que no se puede repetir”. Es que en la de Shakespeare Romeo y Julieta se suicidan por la sincronización funesta de varios sucesos que obligan a los protagonistas a ese desenlace, he ahí la genialidad de la pieza, los amantes son objeto de la manipulación divina del destino.
En esta actualización dramatúrgica que hace Álvaro Sierra Eljach y que Álvaro Narváez (el director del montaje) cercena a su amaño, a Romeo lo matan a puñaladas, muy fiel a la temática de la nueva versión: la rivalidad entre las barras bravas de dos equipos de futbol. Sin embargo lo inconmensurable de la original es el equivoco suicidio de los amantes, no el homicidio. Este aparente simple cambio en la historia, le arrebata a Romeo lo más importante de su identidad, la obligación de renegar de ésta, así mismo, lo deja sin el honor de renunciar a ella si es que consigue al final quitarse la vida al ver que es culpable de la muerte de su amante.
No es el único cambio. En el afán por hacer teatro contemporáneo o de vanguardia, algunos colectivos teatrales de la ciudad han mal interpretado el oficio y el concepto; han introducido en sus espectáculos innovaciones que aparentemente dan cuenta de la renovación de las forma clásicas, pero no es tan sencillo, el teatro de vanguardia no consiste solo en modificar la estructura dramática y la distribución del espacio escénico, ni tampoco en la mezcla con otros lenguajes, en este caso el audiovisual. En este caso el manejo irresponsable del lenguaje del video: varias cámaras siguiendo en vivo escenas mal iluminadas y hechas desde ángulos y tomas aberradas muy lejanas al lenguaje del video; hacen añorar el teatro a la antigua y el video en el televisor, así mismo a los actores en el escenario y al público en su lugar. Para este caso, mejor en casa viendo t.v.

Esta historia no es una aproximación a la obra de Shakespeare, es una versión desfigurada del amor y de la épica resolución de morir por su causa; es una osada parodia que nos aleja de lo poético en Shakespeare. A cambio, el espectador desprevenido se va a casa pensando al dramaturgo inglés como un simple traductor de la realidad trágica que se vive en algún sector de la sociedad, en este caso, tras el intento de actualización de la obra, la realidad violenta de las barras bravas de Medellín. El sacrificio del suicidio como precio por el derecho al amor es desplazado por un desenlace recurrente de cualquiera esquina de barrio: una venganza que involucra envidia, pasión e intolerancia. El riesgo es muy alto, al querer aprehender el carácter global de Romeo y Julieta, el mismo que ha hecho la obra original inmortal, paradójicamente la pieza es transformada en una historia anecdótica, y más preocupante aun, incluso irresponsable: Tribuna Capuleto es una apología a la tan incomprensible guerra de barras bravas. En ese caso, celebremos entonces, “poéticamente”, un gol y una puñalada.

LA CRISIS DEL TEATRO EN MEDELLÍN

Por Juan Pablo Muñoz P.
Julio de 2007

Ir a Teatro en Medellín es como jugar a la lotería: tienes una en mil posibilidades de ganar… un buen espectáculo.

En los últimos veinte años el teatro en la ciudad no ha evolucionado, ha sufrido una transformación que no necesariamente significa evolución. Medellín ha sido espectadora de cómo los procesos formativos, tanto en las escuelas como en los grupos creativos, han transitado el azaroso recorrido hacia la consolidación de un proyecto teatral sólido que dé al publico espectáculos de calidad profesional, pero no se ha conseguido. Ramiro Tejada, actor y crítico teatral, autor del texto: Jirones de memoria: Crónica Crítica del Teatro en Medellín, tiene una percepción pesimista sobre dicho proyecto teatral: “El debate por las estéticas sigue campeando por su ausencia. Cada grupo está ensimismado en lo suyo, entonces no se miran si no su propio ombligo y por eso es que digo que no hay evolución en el Teatro Antioqueño”.
¿Falta entonces más trabajo colectivo? ¿Que los grupos y las escuelas renuncien a su afán individualista por sobresalir en el medio? Las escuelas de Teatro deberían, naturalmente, ser los espacios donde se dé gestación al talento para que luego sea en los grupos donde surja la magia de la representación, o encarnación si se quiere (para los post- modernos). No es así, los grupos y las escuelas toman cada vez más distancia. Una de las causas: las estéticas teatrales.
Porque hay varias; por ejemplo, en los colectivos teatrales piensan que los docentes no son artistas, piensan que el único interés de las escuelas es formar pedagogos del teatro y por eso cierran sus puertas a las nuevas promociones de licenciados en Arte Dramático. Por su parte, los nuevos profesionales en teatro no tienen otra opción diferente a la de ponerse a dar clase en el primer colegio que necesite un profesor quien dirija las obras en los actos cívicos. Y en los grupos es más dura la cosa: no pagan y en los que lo hacen, lo hacen con refrigerios y pasajes. En el mejor de los casos te dejan dormir en el teatro y en las fiestas de cierre de temporada no te cobran la paella ni el licor.
Volviendo a lo que Ramiro Tejada reclama del gremio teatral, más compromiso por la evolución y construcción colectiva de las estéticas teatrales, Fernando Velásquez director del grupo Caja Negra y uno de los fundadores de la escuela de Teatro de la Universidad de Antioquia, controvierte esta posición asegurando que “hay grupos que no han evolucionado y que pretenden mantenerse estáticos en cuanto a su visión y su manera de concebir el Teatro. También hay una fuerza luchando por cambiar la concepción que se ha tenido del Teatro tradicional. El programa de Teatro de la Universidad de Antioquia pretende convertirse en un tipo de laboratorio para la experimentación”.
En otras palabras, la evolución del teatro de Medellín depende de la investigación que se haga en la escuela. Al parecer Fernando Velásquez en vez de controvertir la posición de Ramiro Tejada, le da la razón.
Ramiro Tejada critica la calidad de las escuelas de teatro tanto como la formación que se imparte en los grupos a partir de la práctica teatral. La academia o el empirismo, ambos tienen un fin común: la formación profesional. Para el crítico teatral no es tan sencillo, “cada día se abren más escuelas, más salas, más grupos, más ofertas, pero miremos detenidamente si esa oferta se mantiene y en qué se mantiene. Por eso uno diría cantidad vs. calidad, entonces la cantidad no significa evolución. Una proliferación de grupos no significa que haya un gran movimiento”.
Pero al mirar las carteleras de la oferta de espectáculos teatrales en la ciudad, al parecer las cosas andan muy bien, pues cada fin de semana hay mucho de donde escoger. Hasta ahí todo va bien, las leyes de la oferta y la demanda se equiparan, pero esperemos a ver si después de visitar la sala y enfrentarse a la calidad de la obra, el espectador quiere regresar allí. Las salas de teatro se están llenando de grupos emergentes con poco tiempo en el oficio y por ende con “actores” muy jóvenes que en realidad no son actores sino proyecto de ello. Incluso se presentan grupos conformados circunstancialmente que perduran lo que una temporada efímera de seis funciones después de un aceptable resultado en un examen final de alguna academia. Anuncian en sus afiches “la gran obra” con el descaro de no advertir que su montaje es producto de un proceso académico con adolescentes que ensayan a lo sumo dos horas por semana. La crítica no es contra la proyección teatral académica ni contra el natural derecho al trabajo, el desazón parte de la promoción del producto. Si uno compra un tarro de galletas y en la etiqueta se lo venden como galletas uno esperaría encontrar eso y no una masa insípida sin hornear. De ese modo les están arrebatando vulgarmente espectadores a los actores que con años de trabajo pretenden de alguna manera, por inverosímil que sea, vivir del teatro. La oficina de gestión cultural de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia gestiona presentaciones de los montajes teatrales que allí se realizan, pero con la salvedad de que en el afiche dice muy claramente a que semestre académico pertenece el montaje. Así el incauto espectador sabe a que atenerse a la hora de someter su trasero a dos horas de tortura en una silla incomoda. ¿Qué más primario que eso?
Marleny Carvajal es la Jefe del Departamento de Teatro de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia. Al escuchar que Ramiro Tejada piensa que el teatro en la ciudad no ha evolucionado y que la escuela de teatro tiene gran responsabilidad en ello, dice que el asunto no es de evolución sino de dinámicas, procesos de búsqueda de lenguajes a partir de la experiencia, y como es normal, esos procesos sufren altibajos y son inherentes al comportamiento teatral de la ciudad. “En la universidad sí están pasando cosas aunque parezca que no”, se explicó argumentando que los momentos de crisis posibilitan la creatividad.
Pero el público no da espera. No entiende de procesos, ni de dinámicas. Un espectador que no disfruta su primera visita a un espectáculo teatral es uno menos, es uno que no vuelve.
Ramiro Tejada es escéptico en cuanto a un futuro promisorio para el teatro de la ciudad, de alguna manera un sector del gremio teatral está de acuerdo en que ha faltado rigor para sacar adelante el proyecto teatral de la capital antioqueña. Cristóbal Peláez, director del teatro Matacandelas le da la razón al crítico teatral al decir que el trabajo de los grupos se ha ido estancando, no hay buenos proyectos nuevos, los colectivos se han ido reduciendo a parejas de gestores y administradores. De otro lado, piensa que no hay dinero para producir. “Aquí se trabaja con las uñas, el Teatro sigue siendo una cosa muy artesanal, yo creo que aquí hay una gran pobreza, pero yo no diría que hay involución, yo diría que esto avanza en espiral. Yo creo que al teatro en Medellín hay que darle fuetazos, hay que ponerle un cohete en el culo porque nos estamos estancando”.
Quiero así proponer la apertura de este debate, y con él generar un espacio en el que se hable del teatro de la ciudad más desde sus procesos que desde su cartelera. Una reflexión que hasta ahora los medios de comunicación locales le deben al gremio.